Las WSOPse disputaron por vez primera en 1970 (Horseshoe Casino, Las Vegas) y desde entonces han decidido cada año quién es el campeón del mundo de poker. Lo que comenzó siendo un torneo elitista en el que sólo participaba un puñado de elegidos, se ha convertido en un acontecimiento internacional donde compiten profesionales y amateurs de todo el planeta. Por eso, aunque estamos acostumbrados a oír en el baloncesto, el béisbol o hockey sobre hielo que el campeón de la competición estadounidense es el World Champion, en el caso de las WSOP es la pura verdad.
Como muchos sabréis, y si no ya lo iréis conociendo (el siguiente post tratará sobre este tema), existen docenas de juegos distintos dentro de lo que se conoce como poker. Y aunque cualquier profesional que se precie es capaz de limpiarte hasta la pelusa del bolsillo en cualquiera de sus modalidades, todos son mejores en un juego y peores en otro. Por lo tanto, en las WSOP se compite en modalidades diversas para que todos tengan la oportunidad de lucirse en su especialidad y obtener su Bracelet (trofeo en forma de pulsera de oro que se otorga al ganador), además de un cheque con muchos ceros.

Bracelet, otorgado al ganador de cada evento
El campeonato queda así dividido en dos secciones. Por un lado están los Preliminary Events, cuyo número ha ido variando con el tiempo (en 2008 se jugaron 54) y por otro el Main Event, la joya de la corona, que se juega en la modalidad de No Limit Texas Hold’em. La fama y el Big Money están en el Main Event, donde el ganador del año pasado, el danés Peter Eastgate ganó más de nueve millones de dólares y se proclamó el campeón del mundo más joven de la historia, con sólo 22 años. Desde 2004 se otorga el premio Player of the Year al jugador con más puntos acumulados a través de los distintos eventos de las WSOP. Pero en el imaginario colectivo el campeón del mundo es siempre el que se alza con la victoria en el Main Event.

Hay una serie de nombres propios sin los cuales las WSOP no hubieran sido posibles. El primero de ellos es el difunto Benny Binion, entusiasta del poker y dueño del Casino Horseshoe, cuya gran labor como promotor del evento hizo posible que éste no dejara de crecer. En 1973, cuando participaron trece jugadores, Binion pronosticó que algún día competirían en las mesas de su casino más de 50. Ni en sus mejores sueños pudo imaginar que las WSOP terminarían convirtiéndose en un evento al que acudirían 8.773 jugadores, como ocurrió en 2006.
Pero esto es poker y los laureles se los llevan, como el dinero, los campeones. Sólo ha habido cuatro personas en estos casi 40 años capaces de repetir victoria en las WSOP, y dos de ellos son responsables también de la fundación de este campeonato: Johnny Moss y Doyle Brunson.
Los dos participaron en el primer torneo, donde por primera y última vez el ganador fue elegido por votación. Cuenta la leyenda que se necesitaron dos. En la primera se pedía a cada uno de los siete participantes, elegidos por Benny Binion de entre los mejores de Estados Unidos, que votaran por el mejor. El resultado fue un empate a un voto entre todos ellos, pues cada uno se votó a sí mismo. Así que en la segunda votación se les pidió que votaran por el segundo mejor jugador de la mesa, saliendo victorioso Johnny Moss.
El primer campeón no se detuvo aquí y ganó también al año siguiente, aunque esta vez haciéndose con todas las fichas de la mesa, y repitió por tercera vez en 1974. Un hito sólo alcanzado por otro jugador en la historia, aunque su mérito es aún mayor por el gran número de jugadores a los que tuvo que hacer frente. Hablamos, ni más ni menos, del mejor jugador de poker de la historia (en mi opinión y la de muchos otros), por lo que tiene reservado un post más adelante sólo para él.

Doyle Brunson con unas cartas muy especiales que ya comentaremos
En cuanto al citado Doyle Brunson, cabe decir simplemente que se trata de la mayor leyenda viva del poker, pues no sólo estuvo en la primera mesa allá por 1970, sino que aún podemos verlo en algunas mesas finales de las WSOP. La huella que ha dejado en el mundo del poker es tan profunda que, seguramente, el juego no sería hoy lo que es si este tejano no hubiera pisado nunca Las Vegas. Así que me veo en la obligación de reservar un capítulo especial para él y sus compinches, los Texas Rounders.
Y dejamos por el momento las narraciones históricas, que ya retomaremos más adelante. En la próxima entrega hablaremos de las variantes de poker más habituales. Y para los que os gusta el poker de apuestas bajas y diversión asegurada describiremos los juegos más locos y sorprendentes, repletos de comodines y requiebros que convertirán, dentro de una misma mano, a un perdedor seguro en un ganador imbatibl